domingo, 30 de septiembre de 2007

Códigos para una nueva primavera









Cada temporada la moda del prét- à- porter impone sus códigos.

A mi modo de ver, las innovaciones de esta primavera no son realmente creativas sino que el “aggiornamiento” es de rigor. Con la mirada en el pasado, volvemos a re-editar los estampados de Pucci; los vestidos globos, esta vez convertidos en prendas sueltas y con caída; los shorts de los '70.
Como contrapartida, se enfatiza la propensión hacia lo andrógino, muy evidente en las pasarelas de moda masculina. Esta tendencia tiene su lectura en los cambios sociales que nos toca vivir. Y si bien no ha llegado, todavía, a su versión más absoluta, poco a poco comienza a ganar terreno.

Pero, más allá del análisis, qué vamos a encontrar en las calles de cualquier ciudad del mundo, en sus boutiques y grandes tiendas?

Esta primavera el abanico de colores se abre hacia el amarillo, clave y predominante. Un amarillo ácido y luminoso ideal para pieles bronceadas. Y otra vez el rojo. Rojo puro y fuerte sin llegar a su versión más agresiva.

En contraste, el blanco continúa. En camisas para usar sobre trajes de baño, como vestidos o superpuestas a shorts y remeras. Blancas, muy largas y con volumen.

Y luego están los colores pasteles dibujándose en líneas románticas o urbanas. Y no olvidar el plateado. Plata en vestidos de noche, en brazaletes y aros hasta llegar al calzado. Plata entrelazada en motivos étnicos, plata opaca o brillante para las diferentes horas del día.
En estampados, Pucci vuelve a ser moda. Y el animal print llega a los trajes de baño.
La vedette? Los shorts...que este verano serán de rigor. En diferentes texturas, colores y largos. Siguiendo la línea globo o rectos y cortos. Y vuelven los enterizos en telas no rígidas.
Los vestidos se acortan mucho o se alargan hasta el tobillo. Bajo sobretodos o sobre leggins. Vestidos mateaux, románticos, años '50 o futuristas.
Trench y gabardinas se despliegan en todas sus versiones, del clasicismo a la innovación.
Y el deporte sale a la calle, a toda hora, mimetizándose en cualquier prenda: las franjas en el ruedo incluso para los vestidos más lujosos, cuellos morley haciendo juego con los puños de las chaquetas cazadoras, viseras trabajadas para la noche.

Todo esto va encabezado por turbantes, bandeaux y sombreros. Algunos con un dejo Chanel, otros muy años '50. Y termina en sandalias de altas (a veces muy, muy altas) plataformas.
La shopping bag (bolso de gran tamaño) pasa por su mejor momento: hasta Vuitton le ha cedido un puesto de honor. Y las fajas y cinturones continúan en todas sus versiones.

Dentro de este panorama hay que saber elegir. La elección es la clave del estilo. Y éste, ya se sabe, no se comparte con nadie.


Las Cañitas: entre imagen y estilo












En otra época fue zona de studs, casas bajas, conventillos y cañaverales. En las tardecitas de verano las sillas en la vereda y el mate eran de rigor.

Hoy, alrededor del campo de polo, los lofts y restaurantes de moda dibujan otra imagen de uno de los barrios más cotizados de Buenos Aires. Los Happy Hours y la comida temática se entremezclan con hoteles boutiques y tiendas de ropa.

Del ayer sólo queda la murga y la costumbre de despedir el Año Viejo con la simbólica quema de un muñeco sobre el Boulevard Chenault.

Entre sus habitantes (periodistas, actores, las conocidas caras de la TV y -por qué no?- algún político fashion) está Claudia Abal dedicada, desde hace años, al asesoramiento en el mundo del estilo y la imagen.

M: Claudia, podrías definir la importancia de la Imagen Personal ?

CA: Todas las épocas crean nuevos paradigmas. En el mundo actual, en plena globalización, la imagen personal comienza a tomar una enorme relevancia dentro y fuera del ámbito empresario. Por qué? Porque Imagen es comunicación. Se han hecho estudios serios sobre comunicación que demuestran que el 55% de su lectura se basa en el lenguaje corporal que incluye la imagen. Ya ves: es más importante que la palabra o la paralingüística.

M: Entonces, no se limita simplemente a saber vestirse...

CA: Claro que no. Es algo más que elegir la indumentaria apropiada o utilizar los modales correctos en una situación determinada. Alguien lo definió como saber ser y saber estar. Estoy de acuerdo con esta frase porque antes que nada, somos. El paso siguiente es el aprender a estar de manera coherente y armoniosa con aquello que somos y poder expresarlo en nuestra imagen personal. Cada individuo es único y diferenciado. A su personalidad, su manera de accionar en la realidad y de pararse frente a ella, la llamamos estilo. El estilo se va conformando a través de experiencias de vida y no se puede, ni se debe, separar del lenguaje corporal y, por extensión, de la imagen corporal. Por lo tanto su base es netamente emocional y subjetiva. Está ligado a la autoestima y a la autoimagen.

M: No creés que los prototipos actuales de belleza física no siempre dejan bien parada nuestra autoestima?

CA: Todas las épocas y todas las sociedades han creado modelos de belleza. El peligro del prototipo actual es su escisión con las reglas del cuerpo biológico. Con esto quiero decir que priorizar una juventud eterna o una delgadez extrema terminan en conocidos problemas de salud como la anorexia o la bulimia, por ejemplo. O la sensación de inadecuación que sienten las personas a partir de cierta edad y que condiciona su autoimagen. Sin embargo, más allá de los estereotipos, el ojo humano sigue percibiendo la armonía de las proporciones físicas como belleza. Personalmente, baso mis asesorías en enseñarle al otro la manera de lograr esta armonía.

M: En qué se diferencia la Imagen Personal social y la empresarial?

CA: Imagen significa retrato. Es una especie de fotografía mental que nos hacemos del otro (de quién es el otro) partiendo de su lenguaje corporal. Lo vemos utilizar el espacio de una manera determinada, reirse, gesticular, vestirse. Escuchamos una voz que modula y tiene una resonancia específica; apreciamos su cortesía y educación, etc. etc. No lo dividimos en compartimentos cerrados: lo percibimos como totalidad. Y debería haber coherencia entre este Yo y su imagen exterior. A nivel negocios, la imagen personal está ligada a la identidad corporativa de una empresa. El perfil del profesional debe corresponder al de la entidad en todos sus aspectos, incluida la imagen. Una de las claves del éxito está aquí.

Se parte del conocimiento interno que tiene el cliente de sí mismo y se le devuelve la imagen que proyecta ayudándolo a trabajar aquellos aspectos que más necesita. En resumen, el objetivo de toda asesoría en Imagen Personal es el de brindar a otros la capacidad de vivir en armonía con la propia imagen, reconocerse en el propio cuerpo.


Reportaje: palermonline.com.ar

Aprendiendo a ver

He quedado con una amiga en almorzar juntas en un restaurante. Cuando entro, me cruzo con una mujer y me divierte ver como su mirada va, rápidamente, desde mi cabeza a mis pies y otra vez a mi cabeza. Típico, me digo. Es que las mujeres tenemos ojos certeros: en el tiempo que dura un parpadeo ya hemos calibrado cada detalle de lo que lleva puesto el otro, cómo se peina, qué edad tiene, qué hay de coherente o incongruente en su imagen.
La mirada merece una atención especial.
Las hay de todo tipo: generosas o competitivas, que nos visten o nos desvisten, que nos seducen o ponen en pie de guerra, neutrales , impávidas, temerosas, arrebatadoras. En general, la de los hombres corresponde a lo que clasifico como “mirada globalizante”. Hacen mayor hincapié en la totalidad aunque su ojos tiendan a focalizarse en determinadas zonas, iconos del fetichismo masculino. Ellos saben, muchas veces inconscientemente, que la seducción pasa por la armonía.
Armonía en nuestra manera de movernos y de hablar, de utilizar la indumentaria como una expresión de lo que somos. En general, las mujeres no estamos tan seguras de esto. Y no siempre miramos para evaluar posibles competencias. La mayor parte de las veces lo hacemos para corroborar aciertos o desaciertos... en nosotras mismas! Usamos la “mirada comparativa”.
De hecho, la mirada es comunicación. Y la finalidad de toda comunicación es reducir el grado de incertidumbre que se nos pueda plantear al accionar en la realidad.

En mi profesión, como asesora de Imagen Personal, es necesario tener una idea inmediata de quién es el otro. Hay que saber escuchar y observar sin juicios previos.
Cuando hablo de observar la primer imagen que se me presenta es la de un niño pequeño todavía no condicionado, no totalmente, por la sociedad o por su familia. Los niños ven. Miran un árbol y ven ese árbol con todas sus cualidades específicas más allá de la especie a la que pertenezca: sus hojas, sus habitantes, su color, su tamaño, los dibujos entrelazados de sus ramas.
Recuerdo a mi hija cuando tenía dos años. Se acuclillaba a mirar una hoja caída o una flor detenidamente. Y veía más que yo, que pasaba de largo diciendo -Si, una hoja seca- o -Eso es una rosa-. Y entre hoja seca y rosa todavía me quedaban compartimentos para seguir encasillando. Sin embargo, la visión de mi hija abarcaba mucho más que la mía.

Y de eso se trata el saber observar: poder abarcar al otro como totalidad. Seamos conscientes de que no existen dos personas iguales. Cada uno de nosotros tiene una imagen corporal propia (más allá de que la moda nos quiera colocar a todos en un mismo molde), diferente forma de procesar las emociones, de encarar la realidad y, por lo tanto, una experiencia de vida que es única y particular.
El asesor debe saber leer las cualidades del Yo Soy de la persona que viene a verlo. No se puede descubrir el estilo del otro sin saber quién es. Es más: no se pueden adaptar las tendencias de la moda de la indumentaria a un cuerpo físico específico sin conocer, por lo menos, un atisbo de su alma.
La elegancia y, en definitiva, la belleza no son otra cosa que armonía. Y si la armonía tiene forma también tiene contenido.
En la formación de asesores de Imagen Personal esta es la parte más díficil de trasmitir. Un asesor debe tener nociones básicas de psicología y estar dotado para utilizarlas con precaución pero también debe conocer sobre moda, sus accesorios y sobre todo aquello que conforme la imagen corporal. Sin embargo, si logramos VER hemos allanado la mitad del camino y hemos crecido en nuestro desarrollo personal.