Lady Dior The Film - L.A.dy Dior

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lunes, 1 de octubre de 2007

Perfección > Armonía


Lo saben los grandes creadores de arte. Fué una verdad indiscutible en las más grandes culturas de la humanidad: la perfección y la armonía, muy lejos de ser sinónimos, son conceptos diferentes, que marcan una visión y una forma de vida contrapuesta. Una máquina debe ser perfecta porque no necesita ni depende de su caudal expresivo. Pero un animal o un ser humano, para ser realmente bellos, deben ser armónicos. Conocer y valorar esta diferencia modifica nuestra conducta, nuestras elecciones personales, nuestra entera manera de vivir: modifica, básicamente, el concepto que tenemos de nosotros mismos. De la implacable búsqueda de perfección física surgen modelos obsesivos que demuestran, muchas veces, carencia de autoestima. Del concepto de armonía, por el contrario, nacen las invalorables diferencias que hacen de cada persona un ejemplar único y diferenciado.

Cada época y cultura ha privilegiado distintas cualidades corporales según el modelo estético vigente. Pero se ha tratado de características compatibles con la función biológica, en tanto que la autoexigencia de perfección, que hoy se considera requisito imprescindible para la belleza, es humanamente antifuncional. En principio, porque este estereotipo se basa en una condición sine qua non: la juventud biológica eterna. No basta con parecer joven, hay que serlo. Junto a este límite aparece la necesidad de delgadez extrema que, ya lo sabemos, es incompatible con la salud física. La difusión por los medios de comunicación de este canon de belleza, lo transformaron en una aspiración masiva que ha causado estragos en la autoestima de un público, especialmente femenino, de edades divergentes.

La firma Dove realizó una encuesta a nivel mundial. Su objetivo fue estudiar la relación de las mujeres actuales con los conceptos de belleza, bienestar, felicidad y autoestima. El sondeo fue aplicado a 3.200 mujeres, entre 18 y 64 años, pertenecientes a diez países del mundo (Estados Unidos, Canadá, Gran Bretaña, Italia, Francia, Portugal, Países Bajos, Brasil, Argentina y Japón). De todas las mujeres encuestadas, sólo el 2% dijo sentirse bella. La idea subyacente que predominó es que las mujeres hermosas tienen el éxito asegurado. Susan Sontag escribió que envejecer es más doloroso para las mujeres. La actividad principal de los hombres ha consistido en hacer mientras que las mujeres han puesto mayor énfasis en parecer por lo que las exigencias hacia su imagen personal determina su autoestima en mayor proporción que en el sector masculino. Durante siglos la mujer estuvo marginada de ciertas áreas públicas y sociales. Y aún hoy sienten que son valoradas más por su aspecto que por su intelecto. Dentro de este esquema, el cuerpo es un instrumento de seducción que da poder frente al mundo masculino y la sociedad en general.

Sin embargo, el cambio ya se está produciendo. Lo vemos por las calles bajo la forma de grandes afiches; lo leemos en algunos titulares de los periódicos; en el interés de ciertos sectores de la industria. Pero esta “nueva” concepción de belleza, desde una perspectiva integral que incluye mente y cuerpo, no es tan reciente. Para analizarla hay que remontarse 3000 años a.c. Los griegos de la antiguedad clásica creían que la proporción del cuerpo humano era sinónimo de salud y belleza. Se basaban en la razón aúrea que se puede sintetizar como la proporción adecuada entre el ancho y el alto. Cuando existe, crea la sensación de armonía. Esta divina proporción aparece en todo el cosmos, desde los astros hasta las nervaduras de una hoja. Fue sintetizada en una fórmula trigonométrica y el hombre la aplicó en música, arquitectura, pintura, diseño. El resultado es siempre el mismo: vemos naturalmente hermoso aquello que respeta la armonía de las proporciones. Pero la armonía va más allá. Cuando nuestro mundo interior es suficientemente rico y tiene centro, esto se percibe en el cuerpo físico. Mens sanae in corpori sano es la ecuación más exacta de la belleza.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Claudia, te felicito por tus notas, estuve leyendo varias y están muy buenas. Me sigo nutriendo de tus conocimientos!! Un beso! Patricia de Lerma